• Mi Cuerpo/Min Krop

Cuídate desde el primer momento, a veces no hay segunda oportunidad

Mi nombre es Ignacio y hoy vengo a compartirles algo que me sucedió unos años atrás.

Esto que les voy a contar, podría haberlo evitado fácilmente, sabía cómo, pero de todas formas hice lo que no debía. Hoy, que ha pasado el tiempo, me gustaría compartirlo con ustedes para que les sirva de ejemplo.

Vamos directo a la historia. En ese momento yo tenía 17 años, estaba en casa de una amiga y luego de ver una película decidimos que era mejor quedarme a dormir allí porque era peligroso volver caminando a casa.

Habían pasado varias horas desde que había llegado a su casa, yo había dejado mi mochila (con preservativos) en la sala y cuando llegó el momento de utilizarlos, no quisimos dejar la habitación para no hacer ruido.


Entonces lo que sucedió fue que tuvimos sexo sin ningún tipo de protección.

Al cabo de un par de semanas mi amiga me dice que estaba un poco preocupada porque tenía un atraso, pero que como ella era bastante irregular, probablemente no se trataba de un embarazo. Esperamos un par de semanas más, el atraso ya era de un mes, mi amiga ya estaba bastante más preocupada que al comienzo. Y yo también.

A pesar de que tengo amigos que han sido padres jóvenes, ser padre en ese momento no estaba en mis planes, empecé a imaginarme todos los escenarios posibles y cómo sería mi vida.

Cuando el atraso llegó a dos meses, ya la relación entre nosotros dos no era la misma, había mucha tensión y nos costaba concentrarnos en otras cosas. Hicimos algunas pruebas de orina que dieron negativos, pero sabíamos que estaba la posibilidad de tener un falso negativo (es decir, la prueba da un resultado negativo, pero la persona sí está embarazada).

A los tres meses de atraso la situación era muy complicada, tenía un trabajo de medio tiempo que odiaba y no me imaginaba pidiéndole a mi jefe trabajo a tiempo completo. Mis planes a futuro podían tomar un giro inesperado.

Decidimos entonces ir a un hospital y hacer un examen de sangre, para definitivamente obtener una respuesta. No solamente fue difícil ir juntos al hospital cuando ya ni nos hablábamos, sino que también fue muy duro ir a buscar los resultados.

La enfermera que nos recibió tenía nuestros resultados en la mano, y con una expresión bastante seria, nos preguntó si estábamos buscando o no el embarazo. Se hizo un silencio. La enfermera preguntó de nuevo. “No” dijo mi amiga



“somos muy amigos, dormimos juntos una vez y no nos cuidamos”.

La enfermera nos miraba sin decirnos el resultado. Al final, se relajó y dijo “No estás embarazada, estás anémica, aprendan a cuidarse, a veces no hay segundas oportunidades”.

¿Qué les quiero compartir con esta historia?

A menos que estén buscando tener una familia, cuídense chicos, esos tres meses que yo pase con la incertidumbre de no saber qué iba a ser de mi futuro me hicieron aprender que tengo que cuidarme siempre, y desde el comienzo hasta el final del acto sexual. Tomen esta historia como propia, no esperen que les pase a ustedes para empezar a cuidarse, porque como dijo la enfermera, a veces no hay segundas oportunidades.


-Ignacio.

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