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El mito de las hormonas

Cuántas veces no nos han hecho esta pregunta famosa, “¿Estás en tus días?”. Esa pregunta que nos enfurece de sobremanera, y cuando la intentamos negar, nos dicen “¡Ves que sí!”. En su libro, “The Hormone Myth” (El mito de la hormona), la autora Robyn Stein Deluca PhD, menciona cómo, a través de la vida de una mujer, la cultura ha utilizado las hormonas en su contra y estas actitudes nos impide hacer muchas cosas.


Durante nuestro ciclo menstrual somos de humor cambiante, malhumoradas, y enojonas; el embarazo nos hace incompetentes e incapaces de controlar nuestras emociones; y con la menopausia nos deprimimos y nos convertimos en brujas sin deseo sexual. En otras palabras, las hormonas nos afectan toda la vida y se resalta siempre el lado negativo. Son ideas que nos reiteran en series, películas, revistas y libros, por más incorrectas y desactualizadas que sean.


Estas ideas no serían tan dañinas si no tuvieran peso real en las vidas de millones de personas en todo el mundo.

¿Cuántas veces han invalidado tus sentimientos al decir que “sólo estas en tus días, ya se te pasa”? ¿A cuántas mujeres no se les permite subir al poder por miedo de que sus hormonas se interpongan en el trabajo? ¿Cuántos sueños e ideas mueren al tratarnos como niñas que no son capaces ni de controlar sus propias emociones?

Estas ideas erróneas, aunque muy de película, nos afectan en la cotidianidad de manera significativa.



Pero nos preguntamos ¿Por qué, después de tanto tiempo, persisten estos mitos con relación a las mujeres? Algunas personas podrían decir que la cultura ignora a propósito las verdades, proponiendo mentiras como cultura general.

La autora comenta que desde los años 90 se sabe que son solo mitos, sin embargo, se mantienen ya que permiten controlar a las mujeres, por ejemplo, al decir que no son tan racionales o capaces como los hombres, no son de confiar, o sus emociones no son reales porque solo son resultado de sus hormonas.


Esto puede llevar a que no las contraten, no se les permita llegar al poder político, se les pague menos, o se invaliden sus sentimientos. Por eso es importante hablar del tema; nuestros órganos sexuales no nos hacen menos capaces de lograr lo que deseamos en la vida.

En este punto se pueden preguntar, ¿Qué tan falsa es esta creencia?

La autora presenta un estudio que comparó la frecuencia y severidad de los cambios humorales en mujeres y hombres cis género, y encontró que realmente son muy similares. Varios estudios han examinado el impacto del ciclo menstrual con el rendimiento académico, de la memoria, las matemáticas, habilidades sociales, entre otros, y no han logrado encontrar un impacto negativo significativo, inclusive algunos encontraron mejor rendimiento durante la menstruación.


Ojo, no estamos diciendo que a nadie le afecta la menstruación. Hay personas que sufren de síntomas físicos a causa de ellos, les da dolores de cabeza, cólicos, y sofocos; todos sus síntomas son muy reales, y pueden acudir a un profesional de medicina que podría ayudar a aliviar estos síntomas.

¿Pero, qué pasa si esos “cambios humorales” afectan seriamente nuestro día a día? Hay muchas que buscan ayuda cuando se sienten tristes, enojadas, o desganadas, pero a menudo sus síntomas se resumen al “síndrome premenstrual” (SPM), una condición que tiene más de 20 síntomas y solo basta con tener un síntoma para decir que sufren de él. Se está empezando a utilizar el término “desorden disfórico premenstrual” y solo entre 3-8% de personas menstruantes lo tiene.

A causa de esta idea de que las hormonas lo controlan todo, hay miles de mujeres que no buscan ayuda, no se cuestionan si lo que sienten realmente es “normal” para ellas. Algo tan serio como la depresión se podría descartar diciendo, “solo estas en tus días, tus hormonas están alborotadas, dale tiempito y se acomodan”.


Tristeza, irritabilidad, baja energía, todas son síntomas del SPM, pero también son algunos de los síntomas de depresión.

Es común escuchar que a las embarazadas se les olvida todo y no se logran enfocar, pero no se ha encontrado evidencia para decir que sus habilidades cognitivas se afectan de manera negativa. Algunas dicen que sienten cambios de humor y llanto, pero en general se observa que hay estabilidad emocional. Puede ser que la razón por la cual las mujeres en embarazo se sienten así, no tiene que ver con sus hormonas, sino con el hecho de que sus cuerpos están cambiando, sienten dolor y malestar, a menudo hay estrés al pensar en el futuro, la economía, si será buena madre, y pueden sentirse agobiadas.

¿Por qué es importante reconocer esto? Porque es importante llamar las cosas por su nombre y no simplemente decir que “es por culpa de las hormonas”.

Que lo que algunas mujeres en embarazo realmente necesitan es hablar con alguien. Porque una mujer en embarazo no está enferma y tiene la capacidad de seguir trabajando y puede retomar el trabajo después de su licencia de maternidad si eso es lo que desea.



Otro momento en el que se mencionan mucho las hormonas, es la menopausia. Ocurre generalmente a partir de los 40-50 años, la cantidad de estrógeno que producen los ovarios baja, dejan de soltar óvulos y ya no ocurre la menstruación. Algunas culturas ven este cambio como algo positivo, sin embargo, a menudo encontramos ideas negativas. Nos dicen que nos hace “menos femeninas” y malhumoradas.

Algunos síntomas normales son sofocos, pero la mayoría no siente gran cambio a pesar del calor y la sudoración que ocurre al inicio. Uno de los síntomas NO es el bajo deseo sexual. Se puede dar la resequedad vaginal, pero hay productos para contrarrestarla y disfrutar igual.


Algunas inclusive ven este cambio como algo positivo; ya no hay que preocuparse por la menstruación o el embarazo. Sin embargo, sí se puede reportar depresión en esta época. Algo a considerar es que coincide con la “crisis de mediana edad” en donde personas de esta edad cuestionan los distintos aspectos de su vida.


Por último, es importante reconocer que el estrógeno y la progesterona no son las únicas hormonas en nuestro cuerpo.

Tenemos hormonas que regulan el hambre, el sueño, el metabolismo, la glucosa, el crecimiento, las tiroides, y mucho más.

El estrógeno y la progesterona se encargan de temas de características sexuales secundarias, el ciclo, y el embarazo. Trabajan en conjunto con otras hormonas, pero no son las encargadas de todo el sistema.


En conclusión, se puede decir que vivimos los cambios hormonales de distinta manera, pero la vida de la mayoría no se da en torno a las hormonas y las ocurrencias de la vida son un factor mucho más decisivo en el humor. No debemos dejar que las ideas desactualizadas de la anatomía femenina y las hormonas afecten nuestro rumbo en la vida. Puede que en el camino toque pelear un poco para deshacer todas estas ideas falsas, pero se puede. Al lograrlo, no solo creamos un mejor mundo con oportunidades infinitas para nosotras, sino también para las que nos siguen.

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