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Mi primer encuentro sexual


Los imaginarios que se han creado alrededor de la idea de “la primera vez” en películas, series y canciones, combinado con el tabú que hay alrededor de temas relacionados con el sexo y el mismo misterio con el que se habla de “la primera vez”, generan una fuerte presión social para “hacerlo”, tal vez no con esa intensión; y unas expectativas altísimas que pocas veces se hacen realidad. Se pretende que hay que saber qué hacer, que ambas personas se “vienen” (y al mismo tiempo), que ambas personas saben qué le gusta a la otra persona (sin comunicar de forma explícita) y, además, que es un momento que cambia la vida completamente.

Queremos dejarles claro que ese imaginario es muy lejano de la realidad.

Cinco personas de diferentes partes del mundo nos compartieron el relato de lo que consideran su primer encuentro sexual para invitarnos a reflexionar sobre lo diferente que pueden ser “las primeras veces”:


L, 31 años, Vigo, España.

Mi primera vez fue con 15 años. Recuerdo que llevaba unas semanas viendo a una chica de mi escuela. Ella tenía 14, un año menos que yo. Recuerdo cómo tener sexo era el objetivo que todos los chicos de la clase queríamos alcanzar. No estaba muy seguro cómo era, ni cómo se hacía, pero parecía algo súper interesante de probar. Además, decir que habías tenido ya sexo te garantizaba una especie de aprobación social entre tu grupo de amigos por aquel entonces. Es cierto, que había visto en internet cómo era eso de tener sexo, pero mi conocimiento sobre educación sexual era prácticamente inexistente. Sabía que usar un preservativo era importante, pero tampoco estaba muy seguro por qué, en líneas generales, mi conocimiento sobre las infecciones de trasmisión sexual era prácticamente cero.


Recuerdo el día con un sabor agridulce. Mis padres no se encontraban en casa, así que invité a mi novia a casa para tener sexo, o lo que aquello se pudiera referir. Los dos estábamos bastante excitados por aquel momento, por ‘hacerlo’ como se solía decir entre grupos de amigos. Por aquel entonces todo el mundo te preguntaba: - ¿Pero lo habéis hecho ya o no? Ese día nos encontrábamos en mi habitación, en la cama, tumbados y besándonos. Recuerdo que me encontraba muy excitado por la novedad, por la curiosidad, ¿Pero curiosidad de qué? La verdad es que recuerdo todo bastante rápido, nos desnudamos, me puse el preservativo... Un rato después todo terminó, nos vestimos y nos quedamos tumbados en la cama en silencio. Nunca le pregunté lo que pensó o qué le pareció. Yo me encontraba sumido en un mar de dudas pensando,

¿es esto realmente tan excitante como todo el mundo decía? Ese día no me lo pareció.

Sólo pasados unos años fui capaz de entender aquella confusión que corría dentro de mi cabeza minutos después de ‘hacerlo’. Aquella excitación era más producto de una presión social de ‘hay que hacerlo cuanto antes para no quedarse atrás entre tú grupo de amigos’, que, por realmente tener pasión, deseo o ganas de ‘hacerlo’.

D, 25 años, Pasto, Colombia


Mi primera vez fue con mi primer novio. Me sentí muy bien con él porque fue muy cuidadoso, sabiendo que era mi primera vez. Además, fue muy romántico, salimos a comer y después fuimos a un motel. Estaba decorado con rosas y se veía muy bonito. Yo tenía nervios, pero él me hablaba y me preguntaba si estaba bien o si me dolía, fue muy respetuoso. Fue un poco incómodo al inicio, pero fui soltando y realmente no me dolió. Aunque él se esforzó por que fuera una linda noche, no fue de las mejores relaciones porque estaba más preocupada por cosas como el condón, cómo me veía y si a él también le estaba gustando, aunque sí fue una bonita experiencia. Inclusive cuando lo volvimos a hacer, no fue lo mejor,

creo que era muy joven y no me conocía

y a veces me sentía incómoda conmigo misma, entonces no me podía relajar. Ya con unos novios más he aprendido y ahora disfruto mucho más, aunque de vez en cuando me afecta cómo me siento.


D, 30 años, Buenos Aires, Argentina.

Lo conocí en un Burger King. Tenía yo 15 y él 35 años. Estaba en una mesa con cinco amigas, él en otra, solo. Lo mirábamos y reíamos con mis amigas. Lo invitamos a sentarse con nosotras. Terminamos él y yo discutiendo de política en esa mesa llena y ruidosa. Me pidió el número de teléfono y me fui. Me llamó apenas crucé la puerta. Nos vimos a la noche. Tenía cierta premura, yo. Cierta necesidad de sacarme un tema de encima.

Quería sacarme la “virginidad” de encima.

Tomamos unos litros de cerveza y le recomendé un hotel para que fuéramos. Era el único que conocía, porque lo veía al pasar de camino al colegio. Empezamos “a hacer el amor”, como le decía a coger en ese entonces. Me duele, me duele mucho y grito contenidamente, que no se entere pensé. Que no se entere que soy virgen y lo elegí a él para sacarme esto de encima. Que no se dé cuenta de lo determinada que soy y así deje de gustarle, deje de cogerme, y se frustre mi oportunidad. ¿Sos virgen vos?, me dijo. Rápidamente, contesté: ¿De verdad creés que si fuese virgen estaría con cualquiera? “No, tenés razón”, fue su respuesta. Mi respuesta, en cambio, fue una pregunta que se escondía como retórica. Curioso, por lo menos.

Taxi, se bajó antes, me dejó plata para pagar y seguí, solita. Feliz porque había conseguido lo que quería. Triste, porque quizás, lo que me hicieron creer sobre la primera vez, no correspondía. Tanto más fácil habría sido saber que no solo se coge por amor.


A, 18 años, Colombia

Mi primera vez fue muy buena. La clave fue que me sentí segura en ese momento, no se tiene por qué tener afán si aún no llega la persona con la que te sientas 100/100 en confianza y con seguridad. Me gustaría haber sabido que no es tan trágico, no hay por qué tenerle miedo ni tabú, se debe de tener una buena comunicación con la otra persona para que ambos se sientan cómodos.



M, 27 años, Cali, Colombia

Mi primera vez fue a los 18 años. Para ese entonces yo me sentía con mucho estrés por dejar de ser virgen. Había tenido varios novios, pero no me quedé con ninguno lo suficiente para llegar a tener mi primera vez. Además, tenía mucho miedo de que me diera una infección o algo feo así, y quería conocer bien a la persona y sentir confianza. Pero mis amigas ya habían tenido sexo y yo nada. Sentía como si lo habían hecho todos menos yo. Entonces ya quería hacerlo, no quería morir siendo virgen. Conseguí un novio, tenía 19 años, universitario, pero no muy maduro. Le dije que era virgen y que quería perder la virginidad. Él se emocionó mucho y así quedamos. La primera vez fue horrible. Me dolió mucho, no me sentía cómoda y él terminó muy rápido, entonces hasta ahí llegó mi primera vez, no fue como en las películas. Poco después, terminamos, entonces ni tuvimos segunda vez, en parte porque seguía enamorado de su ex, y en parte porque realmente no teníamos química. Dije que jamás iba a volver a tener sexo, pero con mi novio de ahora,

aprendí que no tiene que ser como esa primera vez.

Me hubiera gustado tener una mejor conexión con él, o que mi primera vez fuera con mi novio de ahora porque sé que pudo haber sido mucho mejor si hubiera esperado un poco más y que me sintiera totalmente cómoda y segura.


J.R, 27 años, México.


Fue algo muy íntimo y especial para mi y para la otra persona, pero al mismo tiempo fue incómodo, ya que también era la primera vez de ella y ni siquiera pude entrar, pero no me hubiera imaginado de otra forma ese momento.



¿Primera vez o primeras veces?

Si piensas en cuándo aprendiste a caminar, no fue de un día al otro, no te paraste y caminaste perfectamente sin perder el equilibrio, ¿Verdad? Todo tiene su proceso de aprendizaje. Y lo mismo pasa con los encuentros sexuales. Por cada encuentro y con cada persona con la que compartes un encuentro sexual aprendes algo nuevo. ¡Menos mal! ¿Te imaginas lo aburrido que sería si nunca te inspiraras a probar algo nuevo? ¿O si en el transcurso de la vida no encontraras nuevas maneras de vivir la sexualidad?

Queremos invitarte a reflexionar:


¿Qué te parece hablar de LAS PRIMERAS VECES en vez de “la primera vez”? ¿Por qué? Porque la primera vez no es sólo tener relaciones sexuales penetrativas, también está la primera vez de tu beso, la primera masturbación, la primera vez con tu nueva pareja, tal vez ya has tenido relaciones, pero es la primera vez que sientes un orgasmo, durante toda nuestra vida hay muchas primeras experiencias y lo mismo pasa con nuestra sexualidad, siempre estamos experimentando nuevas cosas o incluso nuevas sensaciones.


Si quieres saber más al respecto da click aquí y te llevará a un material genial que creamos para hablar de "Las primeras veces".

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